La Mesa De Cumpleaños (prosa)

Puesta está la mesa, la mesa de cumpleaños, para ese niño, el que yace sentado en su silla especial esperando a los invitados. Hay doce puestos en la mesa, la mesa de cumpleaños, con sombreros y golosinas, pero los invitados no llegan, más el niño, loco de emoción, no para de esperar. Un enorme pastel de chocolate en la mesa, la mesa de cumpleaños, con nueve velas incrustadas, cuya llama hace horas el viento apagó, dejándolas derretida. La madre llora por la locura de su hijo en la mesa, la mesa de cumpleaños, la piñata se callo del techo, los adornos blancos están manchados. Los niños no llegan a la mesa, la mesa de cumpleaños, pues nunca pensaron en ir a acompañar al festejado, más este no decae, y espera. Las hormigas comenzaron a llevarse las golosinas de la mesa, la mesa de cumpleaños, la noche pasa, los días corren, y el pobre niño no desespera. Al fin llegan las personas del hospital siquiátrica, toman al niño pequeño y lo llevan. Más el no para de esperar, y siempre la mesa está ahí, esperando a los invitados que nunca llegarán. Y nadie puede desvestirla sala de los adornos, pues siempre la sombría mesa, la mesa de cumpleaños, espera…

Este es una prosa poetica sobre como puede afectar a alguien una cosa que a cualquiera puede parecer insignificante. Antes de erir a otros, piensenlo…

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